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Los eventos ocurridos en el Aula Magna y el teatro Chacao, han reunido a diversos sectores del país y señalan los primeros pasos en la constitución de un Frente Amplio Nacional. Este es el esfuerzo de mayor importancia en la actualidad para lograr condiciones de cambio al régimen dictatorial, y su modelo de caos y colapso, así como para enfrentar la crisis sistémica que nos afecta.

Articular los diversos liderazgos locales en el país, expresar de forma cabal y contundente el rechazo al fraude electoral del 20 de mayo, sumar al chavismo traicionado dentro y fuera de la estructura de gobierno y dar forma a un plan de acción nacional contra la crisis, son objetivos inmediatos que pensamos debe tener este frente.

La base para lograrlos debe ser el encuentro, efectivo y real, de todos los venezolanos. Sin este encuentro no será posible la superación de la compleja y dificilísima coyuntura actual y, sobre todo, enfrentar al régimen que la fomenta y ahonda.

El Frente Amplio Nacional debe sumar todos los esfuerzos posibles y consolidarse como un movimiento inclusivo, diverso y de amplia base popular. Debe reconocer los diversos puntos de vista y generar una visión compartida en las que todos nos veamos reflejados y en la que todos podamos involucrarnos desde nuestros ámbitos propios.

Para ello creemos prioritario el reconocimiento de los diversos liderazgos locales existentes en el país. En nuestra experiencia de trabajo, en el Municipio Libertador, hemos destacado la necesidad del empoderamiento local a través de la participación y la organización comunitarias para lograr proyectos en pro de las personas.Este empoderamiento se ha producido, en buena medida, gracias a que hemos logrado articularnos no sólo con vecinos y habitantes de los sectores en los que estamos activos, sino también con sus líderes y organizaciones locales.

Hablamos de personas y grupos que están en contacto con la gente desarrollando relaciones de confianza y solidaridad desde hace años, y que conocen de primera mano sus problemas, necesidades y expectativas. El establecimiento de esta relación ha sido uno de los factores primordiales para generar proyectos como Alimenta la Solidaridad, por citar ejemplos propios, que han contado con el apoyo de las comunidades en los que funcionan.

La existencia de estos liderazgos presenta una oportunidad para conectar con comunidades y urbanizaciones. No sólo son de gran ayuda para lograr la participación de las personas y vecinos, también se convierten en puntos de encuentro con organizaciones y representantes de otros sectores sociales (académicos, religiosos, empresariales, o de labor social), vitales para el establecimiento de redes de apoyo, trabajo y comunicación.

Por otra parte, el énfasis en el trabajo social y la solución de los problemas que afectan a toda la comunidad, les ha permitido funcionar por sobre diferencias ideológicas e incluso con el apoyo de grupos inclinados al oficialismo, que han reconocido sus logros y su importancia en las comunidades. De igual forma son ejemplos palpables de valores de convivencia, solidaridad, compromiso y superación que son reproducidos por sus coetáneos, generando una dinámica de “liderazgo que forma liderazgo” con un impacto positivo en sus comunidades.

Esto representa una enorme fortaleza frente a percepciones negativas del ejercicio político como “politiquería”, como lucha por el poder entre actores ajenos a los problemas y necesidades de la colectividad. El liderazgo local es un ejemplo de lo contrario, en el que las personas se reconocen en líderes que son cercanos, padecen los mismos problemas y construyen soluciones a partir de sus mismas posibilidades y recursos.

Este reconocimiento local debe transcender al resto del país. Además de visibilizar logros concretos debe también producirse, desde la base, una articulación de los diversos liderazgos locales entre sí y a nivel nacional. Trascender las diversas áreas de acción de trabajo y contactar y aliarse entre todos para constituir una fuerza social de amplio alcance y movilización. Esta tarea debe ser abordada por los líderes y sin duda puede representar un activo invalorable para el gran movimiento de encuentro y participación que debe ser el Frente Amplio.

Nos encontramos como país y sociedad en un momento de vida o muerte, en el que la continuidad del régimen y su modelo representa la profundización de una realidad inaguantable de colapso y caos. El encuentro nacional es un paso indispensable a dar si queremos salir de este gobierno destructivo y empobrecedor y enfrentar efectivamente la crisis que padecemos. A través del liderazgo local está planteada una vía a transitar para llevar a cabo este paso. Este es un recurso real con el que contamos, de enorme potencialidad y fuerza, que debemos reconocer y sumar a este Frente Amplio Nacional que está comenzando.