El efecto destructivo del régimen y su modelo de poder lo vivimos los venezolanos en todos los espacios de nuestra realidad cotidiana: Cuando no encontramos las medicinas vitales para nosotros o nuestros familiares y amigos. En la violencia que criminales y cuerpos de seguridad, que supuestamente deberían protegernos, ejercen sobre nosotros con la mayor impunidad. Cuando no conseguimos alimentos o no podemos pagarlos. Cuando estamos materialmente imposibilitados de llevar a nuestros hijos a la escuela. Cuando se nos impide expresarnos, se nos censura o se nos excluye, por nuestras posturas políticas y sociales. Al no poder sacar efectivo suficiente del cajero o echar gasolina a nuestros carros.

Esta es la realidad de una Venezuela que se enfrenta a un mandato impuesto por la fuerza, en contra de la voluntad de la mayoría, y ejercido sobre las personas con un modelo de dificultades, hambre, empobrecimiento y violencia.

La invasiva omnipresencia del régimen, destructiva y asfixiante en todos los ámbitos del país, se produce a una escala sin precedente en nuestra historia. Su campo de acción es variado y múltiple. Abarca, entre muchos, espacios sociales y políticos, económicos e internacionales, mediáticos y legales. Distintos territorios en los que la Venezuela democrática y humana, para sobrevivir y procurarse un futuro posible, debe producir respuestas que cuestionen, resistan, denuncien y enfrenten al régimen dictatorial.

Uno de esos territorios será el de los comicios regionales pautados para este 15 de octubre, que se realizarán en un contexto a todas luces adverso e injusto. Con un CNE desacreditado, la amenaza del gobierno y sus instituciones a grupos opositores, la generación de campañas de desánimo y desmovilización, así como el ventajismo oficial y el chantaje a sectores de la población a través de supuestos planes de alimentación o misiones de vivienda.

Para la Venezuela democrática, representa el reto de producir nuevas oportunidades de expresión. Otro frente de protesta para mostrar el rechazo masivo y cuestionar con nuestra participación el relato sesgado y falso de la dictadura. Nuestro voto debe transcender lo electoral para convertirse en una declaración de descontento. Una acción política con validez y fuerza análogas a las de acciones como la organización comunitaria, la articulación entre diversos grupos sociales o las movilizaciones masivas y protestas de calle.

En este sentido es fundamental generar expectativas claras y reales para cada terreno en el que se desarrolla la resistencia y cuestionamiento al régimen. En el caso de las elecciones regionales deben ser objetivos destacados tanto la preservación y fortalecimiento de la unidad entre partidos políticos y con las demás fuerzas sociales, así como la cohesión de estrategias viables que generen la salida de la dictadura y el abordaje a la crisis. Las elecciones regionales representan la defensa y preservación de gobiernos locales democráticos que no han sido tomados por el régimen, así como la posibilidad de rescate de gobernaciones ocupadas por el oficialismo.

Debemos reconocer la importancia de instancias del Estado como las gobernaciones, para enfrentar con efectividad los enormes problemas de la crisis nacional. Hemos afirmado (y puesto en práctica a través de nuestro trabajo en las comunidades del municipio Libertador) que la participación y la organización de las personas y diversos sectores sociales son fundamentales para la solución de problemas que afectan a los venezolanos. Pero la participación del Estado, desde gobiernos locales hasta instituciones públicas y ministeriales, es igualmente importante y decisiva. El Estado debe trabajar en conjunto y no en contra de las personas, para enfrentar con efectividad problemas que, como la crisis alimenticia o de seguridad, son de una enorme magnitud y complejidad.

Los efectos del régimen dictatorial y su nefasto modelo de poder sobre todos los aspectos de nuestra existencia, exigen de la Venezuela democrática diversas formas de resistencia social y política y nuestra participación y organización en distintos terrenos. Los comicios del 15 de octubre representan un nuevo espacio de lucha democrática, que debemos abordar con inteligencia e imaginación para protestar, denunciar y resistir al régimen.

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