Todas las semanas me reúno con los líderes de las comunidades del Municipio Libertador con los que trabajamos en Mi Convive. En esas reuniones se produce un intercambio en el que se exponen los problemas que afectan a cada sector y se comentan las soluciones que se están implementando y la participación y opiniones de los vecinos. También es un espacio en el que se comparan y comparten experiencias entre los diversos sectores. El liderazgo local contribuye al empoderamiento de las comunidades, buscando, desarrollando y canalizando soluciones que surgen desde las personas para enfrentar los problemas que más las afectan. De igual forma, representan un canal de comunicación directo con las comunidades, y su aporte resulta invaluable para profundizar sobre las necesidades, expectativas y opiniones de la gente.

En la última reunión, conversamos sobre el panorama político actual. Varios líderes expresaron su preocupación de cara a las ilegales elecciones presidenciales convocadas por el régimen y cuál puede ser su repercusión en el agravamiento de la crisis que estamos padeciendo. Hay un reconocimiento general de las condiciones fraudulentas en las que se producen estos comicios. Muchos concuerdan en que irrespetan los procesos establecidos en la Constitución y no existen garantías de que se realicen de forma honesta y transparente. La gente muestra una absoluta desconfianza hacia dicho proceso y lo que de él resulte. Quien sea electo será un presidente ilegitimo, no reconocido por la comunidad internacional ni por la mayor parte de los venezolanos.

Por otra parte, las dificultades de la crisis, vividas a diario, ocupan la atención inmediata de las personas y constituyen su principal preocupación. Los líderes comentan que en las comunidades son muchos los que ya no quieren escuchar sobre partidos en su forma tradicional: manifiestan su desconfianza hacia quienes se postulan a cargos de elección popular, al sentirlos desconectados de los verdaderos problemas como la crisis alimentaria o la falta de servicios básicos, o movidos por intereses sectarios o particulares.

Lograr la participación y el involucramiento de las comunidades dependerá en lo inmediato de la vinculación de lo político y lo social. Las soluciones profundas a los graves problemas pasan por el cambio del actual régimen y del modelo de hambre, empobrecimiento y destrucción que este implementa. En este sentido, el ejemplo de los liderazgos locales es significativo, en el logro de procesos de participación y organización alrededor de la implementación de iniciativas que enfrenten los problemas de la crisis, focalizados en las dificultades inmediatas y cotidianas.

Las personas no quieren saber de “politiquería”, dicen algunos líderes, al entenderla como una serie de acciones que funcionarios, candidatos o partidos realizan para conquistar espacios de poder por encima de las necesidades de la gente. En lo personal, entiendo esta desconfianza cimentada en los hechos que han ocurrido en los últimos años. En el fondo, el problema aparece cuando quienes se postulan a cargos de elección popular lo hacen sin tener trayectoria o sin haber trabajado antes en la comunidad, así como cuando parecen movidos solo por sus intereses particulares de tener poder.

Por eso creo en una manera de hacer política que parta del trabajo social y que busque el empoderamiento de las comunidades a través del trabajo en equipo. Una muestra de ello es uno de los testimonios de los líderes comunitarios que habla de cómo incluso miembros de su sector que se identifican o se identificaron ideológicamente con el chavismo reconocen y respetan el esfuerzo que hace para ayudar a sus vecinos. Creo que así se hace frente a la crisis y se empiezan a gestar verdaderos cambios que partan de la realidad local.

Desde hace semanas venimos llamando a la conformación de un Frente Amplio, en el que la lucha contra la crisis y las emergencias inmediatas que esta genera sean puntos de encuentro de los diversos sectores sociales al igual que el rechazo mayoritario al régimen y la recuperación de condiciones democráticas. Creemos que es de vital importancia sumar a esta iniciativa los diversos liderazgos locales y su trabajo de organización y establecimiento de redes de apoyo y solidaridad, así como valorizar su contacto directo con las comunidades.

En oposición a las estrategias de opresión y dependencia del régimen deben proponerse formas de inclusión y reconocimiento de otras maneras de activismo político. Esto será fundamental para poder movilizar efectivamente a la Venezuela diversa y variada, que, como vemos todos los días en las comunidades, está exigiendo cambios y transformaciones para lograr su bienestar.