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Nicolás Maduro busca continuar en el poder a pesar del rechazo mayoritario del país y la alerta de la comunidad internacional. A través de la ilegítima Asamblea Nacional Constituyente exige a un CNE parcializado la realización de comicios presidenciales el 22 de abril, en condiciones completamente irregulares y viciadas que le permitan reelegirse.

La reelección de Nicolás Maduro debe ser reconocida como la consolidación de una realidad de condiciones inaceptables para la vida de los venezolanos: la imposición de un Estado dictatorial, la ruptura de la convivencia y la profundización del actual modelo de hambre, destrucción, colapso y violencia que se cobra a diario la vida de niños, mujeres y hombres en todo el país.

La prolongación en el poder de Nicolás Maduro y el grupo que este representa, compromete nuestro futuro como personas y como nación. Todos somos afectados por igual, y ninguno de nosotros escapa a las consecuencias de su nefasto modelo. Todos estamos llamados a enfrentarlo y debe generarse la movilización y organización de las fuerzas vivas de la sociedad entera en su rechazo.

La magnitud y complejidad de esta crisis y la naturaleza totalitaria y violenta del régimen que la sustenta, solo pueden abordarse desde el encuentro efectivo y real de todos los sectores del país. Es imperativo crear un Frente Amplio, unitario y nacional, que galvanice a los venezolanos y tenga como objetivos superar la emergencia de la crisis y el colapso producto de la deriva dictatorial, así como renovar la democracia y recuperar la convivencia.

Desde el liderazgo político, implica la conformación de una dirigencia que trascienda las estructuras partidistas y sume representantes de otros sectores como el eclesiástico, profesional, sindical, académico y el comunitario. En lo social, amerita la articulación e involucramiento de sectores populares y de la clase media, organizaciones y gremios, reunidos en torno a la emergencia común de la imposición dictatorial y la devastación de la crisis.

La creación de un Frente Amplio es primordial para enfrentar el hito que supone el proceso fraudulento para la reelección de Nicolás Maduro. Se produce en condiciones excepcionales como las vividas en el referendo constituyente o en las elecciones de gobernadores y municipales, frente a las que deben proponerse formas de acción política novedosas y creativas, con estrategias y acciones que logren objetivos en lo inmediato y puedan extenderse en el tiempo, con el apoyo del país y su dirigencia.

Con igual importancia será imprescindible para la implementación, de forma simultánea y paralela, de otras acciones dirigidas a renovar la democracia y enfrentar la crisis. Es prioritario sentar las bases de gobernabilidad y convivencia que permitan el desarrollo de un plan de emergencia nacional y el inicio de un proceso de reconstrucción de Venezuela.

Producir el encuentro y lograr la unidad no es algo que se decrete ni se imponga. Por el contrario, significa un profundo trabajo de búsqueda y construcción en el que deben aceptarse las diferencias, establecer y cultivar vínculos de confianza, y reconocer problemas y necesidades comunes. Entre todos debe elaborarse una visión compartida y asumir responsabilidades y compromisos en el corto, mediano y largo plazo para hacerla posible.

La unidad ya no puede seguir siendo un valor ideal y una aspiración, sino una condición real de la sociedad y de su dirigencia, imprescindible para poder enfrentar exitosamente los enormes y complejos problemas que hoy nos afectan. La unidad debe ser una fuerza de renovación y apoyo que nos reúna e impulse.

Los venezolanos no queremos sucumbir ante la crisis, ni ser subyugados por la dictadura. Construyamos un Frente Amplio para lograrlo.